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Uso de vehículos en la enfermedad de Alzheimer: ¿Cuándo detenerse?

Si su madre o su padre tiene Alzheimer, es posible que no sea seguro viajar. Explíquele que conducir es riesgoso en la enfermedad de Alzheimer y convéncelo de que no vuelva a ponerse al volante.

Conducir es una actividad que se puede realizar con una mente abierta y un cerebro fuerte. Esta actividad, que los adultos pueden realizar fácilmente, se vuelve peligrosa después de cierta edad debido a la falta de concentración y la disminución de la velocidad de los reflejos. Teniendo en cuenta que las capacidades antes mencionadas casi se pierden en el caso del Alzheimer, es altamente peligroso para un paciente al que se le diagnostica que conduzca.

Si está dando cuidados paliativos a un familiar que ha sido diagnosticado con Alzheimer y quiere seguir conduciendo, indiquele que abandone su pasión.

Más que solo problemas de memoria

Aunque no sea muy intenso, una pequeña pérdida de memoria puede hacer que un paciente diagnosticado con Alzheimer desaparezca del lugar que conoce. Conducir no es una buena situación en la enfermedad de Alzheimer, especialmente si hay largas distancias y tráfico.

¿Cuándo dejar el tráfico?

La duración de la circulación de algunos pacientes puede variar según el estadio de la enfermedad. En algunos pacientes, pueden retirarse del tráfico de forma voluntaria, mientras que su memoria aún no es tan mala y son conscientes de las etapas de la enfermedad. Por otro lado, los pacientes que se encuentran bien en las primeras etapas de su enfermedad pueden conducir distancias cortas durante el día.

Si su familiar con la enfermedad de Alzheimer sigue conduciendo y:

  • Olvida los lugares que conoce.
  • Olvida la ubicación de los pedales en el vehículo.
  • Nunca presta atención a las señales de tráfico.
  • Toma una decisión lenta y difícil en el tráfico.
  • Golpea el pavimento mientras conduce
  • Conduce a una velocidad que no coincide con la velocidad del tráfico.

Si se enoja y reacciona de forma exagerada en lugares innecesarios, definitivamente debería dejar de conducir.

A pesar de todo esto, si está confundido acerca de la conducción de su familiar, pregúntese esto: ¿Me siento seguro cuando mi familiar con Alzheimer conduce? O si mi hijo se sube al automóvil de mi familiar con Alzheimer, ¿creo que está a salvo? Si su respuesta a estas dos preguntas es absolutamente negativa, pídale a su familiar que abandone el tráfico lo antes posible.

Uso de vehículos en la enfermedad de Alzheimer: facilite la transición

Si a su familiar le gusta conducir y deja que el tráfico lo moleste, ayúdelo a superar este proceso de la manera más fácil. Por ejemplo, deje que sus seres queridos conduzcan su coche y lo lleven donde quieran. Contrata un taxi para que lo lleve a donde quiera, cuando quiera. Pide platos caseros que le encanta comer fuera. Llame al barbero o peluquero que visita regularmente.