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Nuestros grandes amigos de aventuras: los coches

Si eres de los que cree firmemente en que la fidelidad aún existe, déjame decirte que tienes razón! Exactamente eso es lo que han sido los coches en nuestras vidas desde su creación. Los autos han sido cómplices, compañeros, amigos, han resistido todo nuestro ímpetu, nuestras aventuras más extravagantes y hasta nuestra tristeza. Son innumerables los momentos que un auto le ha brindado a su dueño si quejarse, solo respondiendo a su inquietud de manera fiel. Estar sin tu auto quizás parezca que te han hecho un hechizo para que piense en ti desesperadamente y ácudas a él sin pensarlo.

El auto siempre formará parte de la familia

Cada fecha importante para las familias, el auto es incorporado a ellas como pieza fundamental, es el llamado a compartir experiencias sin estar conscientes de ello. Una de las razones es porque no conocemos un mejor sistema de transporte personalizado con el que puedas trasladarte a tu ritmo y a donde desees, sobretodo si se trata de un evento familiar en una fecha específica.

Y si a eso le sumamos que alguno de nuestros familiares en el transcurso del año hizo una renovación automotriz, es el momento perfecto de incluir al coche también en nuestra tertulia y la razón es simple: hay que dar paso a los autos más jóvenes.

El automóvil, símbolo de status y privilegio

Por ejemplo en España, un auto simboliza un gran interés, tanto como una propiedad o una historia familiar y es la razón por la que su prestigio prevalece en la sociedad. Las estadísticas muestran que los autos ocupan el segundo lugar de compra más importante para el común denominador en el país. Por si fuera poco, los autos generan un verdadero impacto emocional y ello es debido a su protagonismo, que se ha afianzado de manera vital en cada uno de quienes tenemos el privilegio de contar con un auto, siendo esta la razón por la que a diario es especial la atención que les brindamos.

Amar intensamente a nuestro auto, nos lleva a adquirir un compromiso con el, de llevarlo a nuestros grandes momentos, comprarle unas hermosas llantas y con ello evitar algún tipo de accidente, o una interminable lista de obsequios que podemos brindarle a nuestro amigo fiel y desinteresado, cosa que también nos beneficia de manera directa pues sentir un verdadero amor por nuestro auto, es encaminarlo bien hasta el día de su jubilación, para abrirle camino a una nueva generación.

A fin de cuentas, todo en esta vida se encuentra sometido a un inevitable relevo en cualquiera de las actividades que se ha desempeñado, es la ley de la vida y también aplica para nuestro entrañable compañero de camino, el auto.  Aunque hay familias que deciden mantener por décadas el mismo auto pues han creado un lazo ineludible en el que han comprometido a cuidarlo y valorarlo más allá del tiempo que se había estipulado inicialmente, logrando de un modo sublime que sean parte de la familia.