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Comprender las dimensiones de la contaminación vehicular es tarea de todos

Este año quizás se ha presentado como un espacio dentro del sector de la automoción y ello es debido a que gran parte de los fabricantes anunciaron que para este año se ocuparán de lanzar versiones eléctricas de sus modelos con la finalidad de potenciar el uso de nuevos combustibles y de las tecnologías que vayan acordes con la conservación del medio ambiente.

La consciencia y el compromiso global vienen a ser elementos imprescindibles cuando se busca frenar las emisiones, pero también para hacer plenamente efectivo el Acuerdo de París, ya que se trata del primer pacto mundial contra el calentamiento del planeta, este fue alcanzado en la cumbre climática del llevada a cabo en el año 2015 en la capital francesa.

Este es un pacto, que se encarga de marcar la hoja de ruta a seguir durante las próximas décadas y el mismo fue firmado por 195 países. En él se han recogido las bases para que, por primera vez, se llegue a establecer un plan de acción mundial a fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y cuyo objetivo se encuentra en limitar el calentamiento global muy por debajo de 2ºC.

Reducir las emisiones de la industria automovilística se ha convertido en uno de los mayores objetivos de la actualidad. Sin embargo, la gran rapidez con la que se desea desdibujar los patrones que han sido tan arraigados por los combustibles tradicionales y las restricciones de circulación que se han implantado en determinadas ciudades tan solo han logrado desencadenar un escenario de gran incertidumbre entre los conductores.

Sobre todo por aspectos como el precio, la autonomía y la vida útil de las baterías de los coches eléctricos, cosas que continúan frenando a muchos usuarios para dar ese gran paso hacia la electromovilidad.

En tal sentido, las demandas que han surgido en torno a la reducción de las emisiones y la necesidad de los usuarios de etiquetar a sus vehículos, de acuerdo al grado de contaminación y que de esta manera puedan circular por los centros urbanos hace necesario considerar diversos conceptos que son básicos y también la normativa que los rige.

Tipos de emisiones

Con el fin de comprender de mejor manera, inicialmente debemos saber diferenciar cuales son las dos clases principales de emisiones que hasta ahora ha generado la industria automovilística: primero encontramos las que llegan a afectar al calentamiento global (CO2) y luego, las que son perjudiciales para la salud de las personas (óxidos de nitrógeno NOx, monóxido de carbono CO, hidrocarburos sin quemar HC, compuestos de plomo, anhídrido sulfuroso y partículas sólidas).

En el caso de las primeras, estas van directamente a la atmósfera provocando el efecto invernadero; mientras que las segundas tienen más consecuencias negativas dentro de las ciudades. En todo caso, las dos emisiones deben ser medidas en el transcurso del ciclo de vida de un automóvil, y no solo en su fase de uso.

En la actualidad no es posible dar con un cálculo estandarizado de las emisiones a lo largo de todo su ciclo de vida y es que además, los datos y comparaciones entre las distintas tecnologías varían entre diversas fuentes.